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Entrevista A Johnnie Jumper, Criador De Gallos De Pelea. En Peejay Game Fowl.

Entrevista A Johnnie Jumper, Criador De Gallos De Pelea.
 En Peejay Game Fowl.
charla sostenida con el Sr. Johnnie Jumper, en el mes de octubre  2004, en Ripley, Mississippi
He tenido la oportunidad de hablar con usted en diferentes ocasiones, en México y estados Unidos, y me he dado cuenta que la gente lo respeta porque usted es una persona decente.
Gracias, es muy difícil para una persona criar gallos y vivir de ellos, y es mucho más difícil ser criador y jugador exitoso; así que, me gusta contribuir para que la gente obtenga lo mejor y a la vez haga buen negocio con los gallos.
En su opinión, ¿Quién hizo exitoso a quién, Jumper a Lily Lily  a Jumper?
No lo sé, yo no conocía a Lily, no se quien fue primero, pero un día sé que yo estaba en Mississippi en un torneo, el Sr. Wello Gutiérrez me presentó a Lily.
Yo no fui campeón en ese derby, no recuerdo quien fue el ganador, creo haber ganado 7 peleas y perdido 5. En ese torneo Lily quería comprar gallos de la persona que había ganado el torneo, pero Wello le dijo que él creía que los gallos que Jumper había jugado eran mucho mejores que aquellos que habían ganado, porque los gallos de Jumper eran más aptos para la navaja mexicana de pulgada y los del ganador eran gallos para Gaff.
Tal vez la mayoría de las preguntas que le haremos ya se las han hecho con anterioridad.
No hay problema.
Sin embargo, queremos darle más información a los lectores de la revista por lo que Jhonnie Jumper significa para la gallística de México y de los Estados Unidos. ¿Cuándo empezó la crianza de gallos?
Esto fue en dos etapas, tuve mi primer gallo a los 7 años y a los 21 tenía muy pocos gallos y no eran buenos, no tenía dinero para comprar gallos y solamente tenía los que me regalaban. Pero, en 1952, cuando regrese del servicio militar, conocí a Cecil Davis y llegamos a ser muy buenos amigos.
Mucha gente no conoce la historia del Country Walker; en aquel tiempo, la mayoría de las personas en el país eran granjeros y tenían pequeñas granjas como la mía, en ellas había caballos, mulas y gallinas de postura. Cecil Davis trabajaba en el ferrocarril y conocía a Walter Kelso y a muchas personas más. Kelso  propuso darle 125 polluelos para que los criara, el trato era el siguiente, él compraba gallinas corrientes a cambio de que las granjas le criaran cierto número de gallos sueltos en sus yardas (patios), y él mismo los recogía cada 2 años. En aquel entonces se empezaron a criar ese tipo de gallos en las granjas. Por varios años le pagaron 10 dólares por cada gallo que daba a criar y con el tiempo Cecil Davis se hizo de 4 gallos y 4 gallinas para él mismo, y con esos animales empezó su propia crianza; entonces le llamaron Country Walker (caminador del campo o caminador campirano), porque él recorría las granjas a píe; ese es el origen del nombre.
¿Qué clase de familia eran?
Kelso. Cuando Murphy y Madigan se retiraron, el Sr. Kelso obtuvo todos sus gallos (patas amarillas, cresta derecha y Whitehackles) y las crió. Después, el Sr. Kelso me dio 2 o 3 gallinas y gallos para producir esa línea, de los cuales tuve una buena crianza, también empecé a criar gallos para él; le enviábamos gallos otro señor de Houston, Texas y yo. Este señor le criaba 50 gallos por año, y desde entonces son amigos muy cercanos; es de esa manera que yo empecé a tener muy buenas crías, pues en realidad yo tenía unas aves negras llamadas HD Shufflers; también llegué a prepararle algunos gallos para la pelea. Pero en aquel tiempo yo trabajaba en una fábrica de  calzado.
En el 62 ó 64 yo vivía en una pequeña granja y preparaba gallos; una tarde sonó el teléfono, era el Sr. Ray Price, que era uno de los mejores galleros de ese tiempo, pero tenía un problema: resulta que Duke Husley le había dado 50 gallos pero él no poseía gallera para tenerlos por lo cual el mismo Duke le dijo que me llamara, que me contactara para ayudarlo a cuidar esos animales. Recuerdo que me dio mucho gusto el poder cuidar a los animales del Sr. Price. Yo crecí cantando música country, por lo que pensé que el Sr. Price (famoso cantante de música country de los años 50’s y 60’s) quería hablar conmigo de música, pero me sorprendió el hecho de que quería hablar conmigo de gallos. Después llegamos a ser socios y muy buenos amigos, y juntos compramos esta tierra (donde actualmente vive el Sr. Jumper), porque yo tenía 9 acres (4,047 m2) pero no eran suficientes para criar la cantidad de aves que teníamos; tuvimos que cortar algunos árboles para acomodar bien a los gallos en el terreno.
En 1964 empecé a dedicarme por completo a los gallos. En los años 70’s  el Sr. Price vivía en Nashville, Tennessee, se divorció y decidió regresar a Texas, de donde es él, por lo que yo decidí comprar su parte del negocio. Aún somos muy buenos amigos, de hecho, hace tres semanas estuvo en el hospital, aparentemente, por problemas del corazón, pero creo que va a estar bien, es una gran persona; cuando él se adentra en algo, lo hace en grande, lo mismo con los caballos, con perros y gallos, incluso lo hizo con palomas, pero sus crianzas no son el pequeñas cantidades, es todo en grande.
Yo no quise mudarme a Texas con él por eso decidí comprarle su parte del negocio; en Texas él continuó criando gallos durante 20 años más y de repente se deshizo de ellos, así como de los caballos, los cuales regaló a la Universidad de Texas. Este año me llamó diciéndome: Hey Johnnie quiero regresar a los gallos. Yo le dije: Bueno, ven por los que quieras, todos son gratis para ti”. Le llamó a Oscar Atkins, quien le dijo lo mismo que yo, habló con varios galleros que él conoce y le dijeron lo mismo; ahora ya tiene nuevamente una gran cantidad de pollos, es más, ya está construyendo más galleras en una granja muy bonita que tiene en Texas, aunque no está en condiciones de visita, la está mejorando y está quedando preciosa, yo ya la conozco.
¿Cuántas aves cría por año?
El año pasado, con los problemas que hemos tenido con las leyes, sólo criamos 400 aves.
¿Cuál ha sido la mejor crianza que ha tenido?
Alrededor de 1,500 aves, no las criaba en mi granja, tengo 4 amigos que viven en Kentuchy, a ellos les enviaba pies de cría y me criaban una buena cantidad; este es un muy buen lugar para criar gallos, científicamente se ha comprobado que es el mejor terreno de todo el país, ya que es rico en grandes cantidades de minerales, por lo tanto los pastizales son muy buenos y muy nutritivos para cualquier tipo de ganado.
¿Conoce a George Neal?
Es como mi hermano
Tengo el gusto de conocerlo.
¡Ah! Qué bien, y ¿De qué hablaron?, porque George habla mucho más que yo, no le para la boca.
Bueno, él se expresa muy bien de usted.
Yo lo conocí en 1972; él y otro caballero tenían un trio ganador. Una característica de George que es muy difícil complacerlo con los gallos, y eso es lo que lo hace un excelente criador. Duke una vez le mandó unas muy bellas gallinas, pero no le gustaron para sus gallos; recuerdo que yo estaba con George el día que llegaron aquellas gallinas, pero como no le gustaron las regresó. Nunca olvidaré lo que Duke me dijo: Éstas son unas magníficas gallinas y estoy tan contento de que me las regresara; no te imaginas amigo. 4 meses después, recibí una carta de George: quería saber si le podía dar alguna de mis aves, a lo que yo respondí que sí y le di algunos de mis gallos Kelso, y por lo que sé, le salieron muy buenos, además de que ganó muchas peleas con ellos.
Actualmente sigue criando animales de esos, pero yo no le tomé ninguno porque este año fue algo duro y tuve dudas en seguir la crianza, por el gran problema de las leyes; en realidad todos estábamos inseguros.
Por el momento, yo sólo puedo vender aves que sirvan para la reproducción. Muchas veces una buena cría se reproduce bien en un lugar, pero no es el mismo resultado en todas partes, por eso yo trataba de que mis amigos de Kentucky me criaran gallos por los buenos resultados que tengo con ellos, y otra razón para hacerlo de esta manera es que tanto mis amigos como yo nos beneficiamos con esto; reconozco que es muy difícil que una persona tenga éxito en todas las áreas, por eso yo recomiendo la asociación con personas que realmente puedan ayudar; por ejemplo, Víctor Tame tiene gallos míos aunque él está asociado con Lily. Cuando mando mis animales a estas personas, también les mando mis records, señas, marcas y números, y ellos me regresan la información de cómo jugaron, aunque no todos los gallos jueguen tan bien como esperaban y yo no me siento mal al saber esto, ya que sé que no todos mis gallos van a dar siempre los mismos resultados.
De cualquier manera, ellos siguen mandándome gente para seleccionar gallos, pero ya no dejo que lo hagan, porque si yo los conozco, a veces no los puedo seleccionar, ¿Cómo es que ellos que no los conocen sólo llegan y hacen la selección? Tal vez pueden ver lo que tienen por fuera, pero no saben lo que el gallo trae por dentro. Desearía que todos mis animales fueran excelentes, pero en la realidad no todos son perfectos. Ahora yo le digo a Víctor que personalmente le selecciono buenos gallos, que si le salen buenos, que bien si no, ¡Ya ni modo!


Entrevista A Héctor “Tito” Chapa, Nuestra Leyenda. Homenaje.

Entrevista A Héctor “Tito” Chapa, Nuestra Leyenda. Homenaje.
– Tengo el placer y gusto de estar en el Rancho “Dos Cañones” con don Héctor “Tito” Chapa, a quien agradezco mucho su atención, su tiempo y su magnífica disposición; así como también a Rafa Chapa. Don Tito, muchas gracias por recibirnos.
– Es un placer.
– ¿Cuándo y cómo empezó en los gallos?
– Empecé cuidando gallos con mi papá, a los 14 años; cuando salía de la escuela me iba a cuidarlos. Nunca amarré porque me faltó valor para hacerlo, y como mi papá era muy buen soltador, yo me sentía acomplejado, pero toda la vida estuve en los gallos.
– ¿Cuándo inició la crianza de los gallos?
– Casi fue en 1959, en Rancho Chinton.
 – Hace medio siglo ya…
– Sí. Don Reyes García fue quien me dio la mano, porque él quería criar gallos, pero para jugarlos. Él era un estupendo ganadero, en realidad él no sabía mucho de gallos, pero aun así, fue quien hizo todo, yo sólo puse lo que yo sabía. Así fue como logré todo esto.
– Recuerdo que, cuando me inicié en 1987, empecé a escuchar de los gallos chintones, de Rancho Chinton.
– Sí, porque desde 1959 comencé con los gallos nada más regulares, no comencé con grandes gallinas, sino que de lo que tenía fui poco a poco seleccionando, y ya después don Gonzalo Monroy, del partido “Huayacocotla”, que era yerno de don Reyes, me hablaba y me mandaba gallos. Entonces me fui haciendo de lotes ya más o menos buenos, así fue como, poco a poco, fui sacando buenos pollos: 500, 800, 900, hasta lo que se saca ahora.
 – ¿Cuántos ejemplares saca ahora?
– Unos 10 mil quinientos.

– ¿Exclusivamente machos?
– Sí, porque van apuntados. Tito, mi hijo, apunta todo sobre ellos, si salen jorobados, tuertos … pero hemos levantado 10,500 pollos.
– ¿Ustedes sexan desde el primer día que nacen?
– Sí, desde que nacen; tenemos un sexador especial y dejamos las hembras de los gallos que uno cree que dan mejor, pero no hay más.
 – ¿Usted ha traído muchos gallos de Estados Unidos?
– Sí, muchos gallos, mucho gallo jugado, unos dan bueno y otros no dan nada. El gallo de Jumper es un gallo muy fino, muy famoso, pero nunca me dio bueno. No sé qué cruzas hacía Jumper, pero como sementales no ligaban. El que lo hacía, ligaba muy poco, de 10 ligaba uno cuando más. La prueba de esto es Memo Bustamente, que aunque es muy amigo de Jumper, casi no tiene gallos de él; por algo será…

– No, lo que pasa es que Jumper, con quien he tenido la oportunidad de platicar dos o tres veces, es el mejor comercializador de gallos en Estados Unidos. Durante 15 ó 18 años asistí a Bayou, a Mid América, a Sunset y nunca tuve la fortuna de verlo ganar.
– Yo tampoco lo vi ganar nunca, y eso que yo iba sólo una vez al año, pero la gente le tiene mucha confianza, por la fama que tiene, respeto y fama; es un hombre serio.
 – Así es. De hecho, cuando le pregunto a los estadounidenses a quienes he tenido oportunidad de entrevistar, el 99 por ciento de ellos se expresan bien de él.
– Creo que es un hombre muy serio y honesto, y eso cuenta mucho; de cosas como ésas se da cuenta la gente.

– En efecto. La primera vez que platiqué con usted, don Tito, no sé si lo recuerda, fue en 1991 ó 92, en León, Guanajuato. Entonces un muchacho llamado Alfonso Cordero lo invitó a dar un simposium. También estaban Johnny Jumper, Ramiro Santos; una noche antes, usted estaba agripado y Rafa me llevó a su habitación. Ahí tuve la oportunidad de conocerlo, de platicar con usted. En aquella ocasión, un muchacho se levantó a media plática y dijo: “Don Tito, yo vine exclusivamente para escucharlo a usted, y quiero que me diga cómo sacar bueno” Y usted le respondió: “Si metes una víbora macho con una víbora hembra, ¿qué te va a dar?” Pues víboras. “Entonces, si metes gallo bueno con una gallina buena, te debe de dar bueno. Y aunque no siempre es así, te debe dar al menos un 70 por ciento bueno, sobre todo si el padre o el abuelo fueron gallos muy notables”. Entonces, tienen que ser animales muy buenos desde generaciones atrás, tanto el macho como la hembra. Por eso yo no dejo de admirar, don Tito, que en México la gente hable de los Kelso, de los Sweater, pero los únicos gallos mexicanos que la gente respeta son los Chintones de don Tito Chapa, ¿a qué lo atribuye usted?
– A que yo meto lo bueno con lo bueno. Si se trata de un gallo colorado, sé de dónde viene; lo compré porque lo vi jugar, y si da muy bueno, lo que hago es meter muchas hembras con ese gallo. Si da un porcentaje de bueno muy bajo, entonces no meto ninguno. Es decir, debe tener un porcentaje muy alto para que los sobrinos o nietos salgan buenos. Si sólo hay tres buenos de 30, no conviene.
 ¿Cuáles son las características que, independientemente de que el gallo haya sido ganador, le atraen más para elegir a un gallo como semental?
– Que esté bien proporcionado, bien medido, ni zancón ni chaparro; que tenga patas bonitas, de ojos delgados y bonitos; que la cola no esté muy arremangada ni caída, que sea un animal estético. Yo creo que ése es el gallo que da hijos muy finos, comerciales y buenos. Porque creo que el gallo de pelea debe ser bonito, fino y bien medido, bien proporcionado.

– ¿Y en el caso de las hembras?
– Lo mismo: gallinas bien proporcionadas.
– ¿Cuál es la mejor edad para empezar con la gallina? ¿A partir de que rompe postura o la deja usted cumplir un año?
– Como a los diez meses; las dejo que tengan una postura, porque al principio el huevo es chiquito. Cuando notamos que está de mejor tamaño, quizás la polla no sea tan buena, pero tarda más en enclocarse y pone muchos más huevos. Entonces es cuando tiene uno hembras nuevas de los mejores gallos y es cuando pueden formarse buenos lotes.
– Por lo que veo, lleva usted una información muy completa de los apareamientos, nacimientos, hembras, machos, gallos que juega y a quien se los vende; es un trabajo muy arduo.
– Sí, pero es una gran ventaja, porque así nos damos cuenta cuáles son los ejemplares que dieron más porcentaje de victorias, los mejor proporcionados, y ello nos facilita el venderlos. Anotamos todos los detalles y así es más fácil venderlos.
– Porque para vender diez mil gallos se requiere algo más…
– Podría sacar hasta mil más, pero ya sería demasiado. Tengo muy buena gente, a unos les pago $140 diarios y a unos un poco más, pero todos tienen que estar el día entero ahí. Por supuesto, algunos se hacen… tontitos y se esconden si me ven pasar…
– Pero en todos estos años de crianza, usted ha ido teniendo experiencias que ha ido aplicando para mejorar su trabajo.
– Claro que sí, en esto nunca se termina de aprender. A veces uno se equivoca de repente y como que se estanca.
– Veo que ahora tiene unas bodegas, pequeñas naves donde tiene a los pollitos a una temperatura de 35°, ¿cuánto tiempo están allí los pollitos?
– Veinte días, como aquí no hace frío, los encierro montados con unas tablitas, encerrados y allí se duermen. Van creciendo y van buscando los árboles.
– De hecho, podríamos pensar que a los 22 días, los animalitos ya están sueltos en el campo.
– Andan sueltos, bajo techo, pero sueltos. Y así sólo se les da agua, alimento y en el campo tienen la oportunidad de complementar su dieta, y ese ejercicio natural les permite desarrollarse mejor.
– ¿Cuántas hectáreas hay en el Rancho, don Tito?
– Más de cien, y ocupo 30 para los pollos, lo que permite se desarrollen bien.

– ¿Cuál es la alimentación que les proporciona? ¿Es alguna mezcla que usted ha ido implementando?
– No, es alimento comercial de La Hacienda y también de Purina.
– ¿Y qué porcentaje de proteína le gusta para sus pollos?
– Casi no hemos notado la diferencia entre un alimento y otro, es lo mismo, al menos entre los de La Hacienda y Purina. Ahora me he alejado de eso, el que se hace cargo es mi hijo y los muchachos. Hay una cosa muy importante, en la libertad en la que andan los pollos, agarran en el campo mucha proteína. Eso es lo que les ayuda mucho en su crecimiento y desarrollo.
– Y ¿cuál es la temperatura media aquí en la Huasteca, don Tito?
– En tiempo de calor, unos 33° C, en promedio. Y en el frío, que apenas serán dos o tres días al año, yo creo que unos 8° o 9° C. El éxito que tenemos aquí para criar pollos es que en realidad estamos a 28° C, pero en la noche tenemos de 24° a 26° C; es decir, no existe mucha diferencia.
– Además, en la noche los pollos se juntan y logran una mejor temperatura.
– Creo que es malo cuando el clima es muy caliente y en la noche es frío, pero aquí no aumenta mucho, la diferencia es de apenas unos cuatro grados.
– ¿En que momento empiezan a nacer pollitos?
– Empiezan a nacer en marzo, aunque si pudiera sacar todos antes, sería mucho mejor, pero hay veces que no se puede por todo el trabajo, y la gallina siempre está en la pluma un poco. El gallo que nace en enero sería mucho mejor para nosotros, porque agarra unos meses muy bonitos, no que ahora nos agarra el tiempo de aguas y se nos muere mucho pollo por la humedad, por la tierra y lo tiernitos que están. Aunque si el pollo grande se moja, si le cae el agua cuando esta calientito durmiendo, también le hace daño, pero cuando es grande, ya no se enferma tanto porque ya pasó por muchas cosas difíciles.
– Ya tiene anticuerpos que le permiten sobrevivir, ¿no es así?
– ¡Sí, señor! Un pollito de dos meses que lo sobrelleva ya de grande no lo sienten y sobreviven. Nosotros llevamos un orden conforme a la naturaleza, o sea, no nos interesa adelantarnos a ella. A muchos les gusta sacar antes, en noviembre o diciembre, le ponen electricidad a las gallinas, les adelantan el ciclo de postura, para hacer los lotes para soltar las gallinas un buen tiempo en el campo; mientras que aquí nacen los últimos días de febrero o los primeros días de marzo. Generalmente empezamos a mediados de febrero a hacer los apareamientos, para que los pollos nazcan en marzo. Aquí estaban sacando mucho antes, desde octubre, pero después las gallinas ya no ponían y después se dieron cuenta de que las cosas no eran así, que no convenían, que se equivocaron por la ambición de querer sacar antes.
– Otra pregunta sobre la alimentación, ¿usted usa pellets o le gusta mezclar grano?
– A los pollos se les da pellet desde los dos meses. Ahora que si uno pudiera echarle un poco de maíz al pellet, eso sería bueno, pero aquí ya casi no hay maíz del bueno, del amarillo. En dos meses más si hemos dado 10 por ciento más de maíz a los gallos que van a empezar la pluma, y a los ejemplares que nos gustan mucho, les damos alimento especial. La buena comida es lo mejor para criar a un gallo. Aquí les damos solamente una comida, mi papá y yo les dábamos dos comidas, pero ahora sólo los alimento una sola vez, para evitar la mano de obra y no tener que aventar otros 10 mil puños, porque aunque tenga 24 personas, cuando acaban la primera vuelta… ¡ya toca la siguiente!, y entonces es un cuento de nunca acabar.

– ¿Cuántas gallinas ocupa en la reproducción?
– Más de dos mil gallinas…
– Y, qué serán, ¿unos 200 sementales?
– Ahora como 250 y tantos sementales.
– Pero, ¿no todos tienen un promedio de 10 gallinas?
– No, no, cada uno trae 9 ó 10, aunque algunos traen hasta 11, así que casi estoy seguro, son mil 900 a dos mil gallinas.
– Y ¿cuál es la edad máxima que admite en una gallina?
– La gallina vieja, de cinco años, da menos, pero yo tengo un gallo de 8 años que me tiene asombrado por lo fuerte que es, y está dando unos gallos notables. Así que creo que mientras pise, aunque sea muy joven o muy viejo, estará bien.
– Claro, mientras tenga calidad suficiente.
– Pues sí, yo creía que el gallo y la gallinas viejos ya no servían, y estoy sorprendido que ver que no es verdad.
– Y creo que si a ese animal se le administra el Vigantol ADE Fuerte de Bayer, que es un reconstituyente celular, todavía puede esperar un poco más de él.
– Sí, tengo aquí un gallo que le pusieron en Montreal, hace como seis años, “El Tremendo”, que jugó en semifinales de Los Garza. Es un gallo ya fregado, que ha de llevar ciento sesenta y tantos pollos, entonces uno le pone ya menos gallinas, pero lo sorprendente es que aunque se trate de pollos muy notables, hay algunos gallos que transmiten lo que son y otros no. A veces, aunque le ponga uno una gallina muy notable, que venga de un gallo también muy notable y con buenos hermanos, pues no siempre ligan ni sale lo que uno busca.
– Todo el pollo que nace, ¿lo hace en incubadora?
– Todo.
– ¿Vacuna usted a sus pollos?
– Sí, antes que nada para Mareck. Sólo una vez me ha tumbado, antes no vacunaba, pero me pegó una vez, después de 25 años años. Es difícil que pegue, pero cuando lo hace… y lo malo es que le pega a gallos de 5 ó 6 meses, que quedan con las patas como de bailarina despatarrada. Es ahí donde uno dice: ¿por qué no hice esto o aquello?, pues se pierden miles de pesos. Luego vacuno contra viruela y Newcastle.
– Es decir, ¿tienen ustedes un programa muy completo?
– Procuramos tenerlo, yo llevo todo apuntado. El problema de vacunar contra Mareck es que se traen gallos americanos y ésos ya vienen vacunados contra el Mareck; ése es el riesgo.
– No necesariamente, lo que pasa es que, por ejemplo, en la costa del Atlántico, las nevadas que caen ayudan a purificar el suelo y entonces muchos dicen que vacunan, pero la verdad es que fuera de la grabación te dicen que no, que nunca lo han hecho. Y lo más lamentable es que no siempre le dicen al comprador que no han vacunado al gallo, y cuando llega usted a México, con su gallo enfermo o en peligro de enfermar, ya desgració todo un lote de animales.
– Y se enferman aquí porque el agua es más sucia, porque uno tiene menos cuidado, porque hay demasiados animales y menos higiene, por muchos motivos.
– Incluso por la dureza del agua…
– Y también por el aire. Aquí cerca hay un molino y todo eso cuenta, aunque no queramos creerlo.
– Así es. Y en todos estos años, don Tito, ¿cuáles son los gallos que le han causado mayor satisfacción?
– Lo que pasa es que yo hago muchas revolturas: de Sweater con Colorado, por ejemplo, y de gallo Amarillo, pero el gallo del “53” me ha dado muy bueno y ése me lo regaló Nacho Bonilla. Yo creo que si Nacho supiera lo bueno que da, ¡no me lo habría regalado! Hubo un año en que metí más 120 en la cría, unas mayores que otras. Cría mejor al macho que las hermanas y a veces es al revés, pero uno le va buscando. Yo siempre he tratado de que el gallo sea bueno, si lo veo todo pachorrudo, negro, feo, pues no me gusta.
– Esto sigue siendo una situación de prueba y error, de estar probando y ver qué funciona, para irlo seleccionando; y qué no funciona, para eliminarlo.
– Lo muy bueno falla menos. Digo que es importante darse cuenta que lo que está dando bueno e irle dando forma. Como quien forma una familia, hay unas muy honestas u otras muy bandidas… unos medio gordos y otros medio flacos…
– Don Tito, ¿cuál es el color de pluma que a usted más le gusta?
– El gallo Amarillo Colorado me gusta mucho, es lo más fino que he visto.
– Algunos galleros de Estados Unidos, sobre todo de la vieja guardia, de más de 60 años, consideran que hoy la gente cría más por el dinero que por el gusto mismo de criar, que se ha perdido un tanto la finura. Yo respeto esa opinión, pero también me pregunto si no tendrá algo qué ver el hecho de que antes se jugaba con gaff y hoy, sobre todo, con navaja; y ésas son heridas distintas.
– Sí, y es distinto el gallo de navaja para la redonda, por eso el americano saca gallos un poco más bajos, para que puedan manejar esas dosarmas, porque si no se hace “bolas” con esas navajonas. Por eso viene mucho gallo americano medio bajito. Antes eran gallos bajitos, para la navaja de redonda, pero era gallo bien proporcionado, creo que hasta más cortador; siempre que viniera de gallos cortadores, porque no sólo se trata de que esté bien proporcionado. El gallo de gaff es muy fuerte porque así lo amerita su estilo de pelea; mientras que el gallo de navaja mexicana es más rápido, ésa es la diferencia principal.
– ¿Le gustan los gallos negros, don Tito?
– Fui con mi papá a los torneos desde el 54, creo que como unas diez veces, y nunca vi un gallo negro con redonda, o que anduviera para esa arma; se dice que los gallos negros son muy notables y si tienes gallinas muy buenas y se las vas metiendo, crees que sacarás un gallito muy rápido, y a veces lo logras. Aquí nos gustan mucho, a un solo cliente le hemos vendido más de 500 gallos negros, y los sigue buscando. Él los vende mucho, es de Guatemala. Ahora que también es muy importante saber escoger al gallo, no sólo se trata de que sea negro, sino de escoger el mejor entre 30 ó 40 que uno pueda revisar. Los verdaderamente buenos son muy poquitos, y si tienes dos mil gallinas de dónde escoger, pues también te sacas un gallito, porque tienes muchos ejemplares buenos que meter a ese gallo, por lo que el que tiene poquito no puede tener mejores opciones que el que tiene mucho…
– Porque se reducen las posibilidades de elección.
– Exacto. Y si el que tiene más opciones sabe lo mismo que tú, entonces tendrá mayor ventaja sobre ti, porque sacará más hembras y tendrá más de donde escoger.
– En las primeras entrevistas que realicé hace una década, me hablaban del gallo con las piernas más hacia adelante y me hacían la famosa comparación de un vaquero y un charro: al momento de sacar la pistola, el charro la trae en la cintura, tiene que levantar la mano y hacer toda una maniobra; mientras que el otro nada más la saca y ya está disparando. ¿Usted considera que estos gallos que tienen las piernas, aparentemente, un poquito más hacia adelante tienen una mayor ventaja?
– Nunca me he dado cuenta de eso, no lo creo. Vuelvo a lo mismo, creo que el gallo debe ser normal, hasta el modo de caminar cuenta también; las patas no deben estar muy metidas. No he visto gallos feos cuando juegan partidos importantes, es raro que metan un gallo feo, porque por eso se habla de gallos finos, bonitos. Si yo saco gallo, mucha gente dice: “Don Tito saca gallos bonitos”, así que yo no meto a la cría gallos feos. Cuantas más cualidades tenga, mejor.
– ¿Le gusta criar con gallos Orientales?
– Ahora le saco a un gallo de Memo Bustamante (que es como mi hijo), él no los vende, pero a mí no me lo puede negar, porque este año le di lotes, gallinas y gallos. El mismo Memo se llevó como treinta; yo creo que ese gallo es como más rustico, más sano.
– Pero, ¿todavía no los prueba usted, los ha visto pelear?
– No, yo no voy, pero sé que llevaron 10 y seis de ellos ganaron; uno de ellos muy notable, precioso, que parece como no trajera nada de Asil; está muy rebajado, apenas a ¼, pero a unos se les nota más que a otros. Los gallos Asil que nosotros estamos vendiendo les han gustado mucho. Ahora mandamos unos para Pénjamo, Guanajuato, y ese señor se ha llevado como 60, imagino que han de ser para la cría, pero no lo sé. Y es un gallo peligroso, socarrón, que cuando dispara falla muy pocas veces, casi siempre corta, pero es más lento; si le metemos un gallo rápido, se destantea un poco, pero cuando se acomoda… aunque medio lentón, ¡es peligroso! El mismo Memo ganó con esos en Juriquilla hace tres años, me dijo que se lo había regalado Johnny Jumper, aunque Memo no comenta mucho.
– Así es, yo le vi jugar hace como un año y medio un gallo espectacular, un Asil. Creo que la pelea ha de haberse definido en 30, 35 segundos, y el rival quedó prácticamente destazado, sin embargo, en la siguiente pelea, un gallo similar se huyo…
– Sí, señor, todo mundo se asustó cuando vio el tiempo que hicieron los siete gallos cuando ganaron ese torneo, creo que es algo que no volverá a pasar nunca. Pero ese gallo no es más fino que los otros; es cierto, tiene la cualidad de ser muy defensivo, pero no es de la calidad de los Amarrillos Colorados.
– Siento que el problema es ése, que el ganar un evento involucra muchas circunstancias.
– ¡Y hasta la suerte también!
– Exactamente, y a veces la suerte no es que su gallo meta una puñalada porque el otro se arrimó, sino que a veces la suerte consiste en que el rival sea más cómodo, más a modo. No se trata de quitarle el mérito a nadie, pero sí es importante ponderar que este tipo de eventos tienen esa cualidad, que se requiere un poquito de fortuna, de suerte, para que le toque el rival más cómodo a su gallo, y que su ejemplar pueda cortar, básicamente.
– Sin embargo, ¿por qué debe haber poquita suerte? La navaja hace que uno tenga suerte. ¿Por qué entonces un boxeador bueno siempre tiene suerte? El arma es la que hace la suerte. Si yo me peleo con un pela’o con una pistola y ninguno de los dos sabe nada, entonces sí gana el que tenga más suerte, pero si alguno sabe más que el otro, entonces no podemos hablar de suerte. Creo que la navaja hace que haya también bastante suerte.
– Don Tito, usted debe tener muchas anécdotas qué podría comentarnos, ¿hay alguna cosa chusca o dramática que le gustaría compartir con nosotros? Seguramente tiene mucho que contar.
– Sí, una vez me estaban haciendo un homenaje muy chiquito, y yo estaba mandando huevos para México porque antes tenía incubadoras allá. Yo jugué ahí, no recuerdo si 5 ó 6 peleas y corrieron dos gallos míos. Yo dije: “Mira nomás, el homenaje es mío ¡y me están corriendo los gallos! Pero, ni modo, ya están ahí”, y me reí y me hice tonto, pero se siente feo. Cuando mandaba para México, me dolía la cabeza de hacer los lotes, venir, marcarlos, ¡es una tarea difícil! Nunca quedaba contento, ya marcarlos no tiene mucha gracia, pero me han pasado un montón de cosas.
– ¿Cree usted que haya alguien a quién nunca le haya corrido un gallo?
– Solamente al que no los cría ni los juega. Hace como un mes me llamó un gallero de Perú y yo pensé que allá no hay muchos gallos finos, que juegan sólo gallo grande, y le pregunté qué porcentaje de gallos corren allá. La respuesta fue: “Mire, señor, de 100 gallos, corren más o menos un 20 por ciento”. Ésa es una cifra muy alta, pero se trata de gallos de menor calidad.
– Yo he estado tres veces en Perú y, sinceramente, encuentro diferencias muy marcadas, don Tito. Básicamente, el gallo de navaja es para la gente de elite, con mejores posibilidades económicas, pero el sistema de crianza que tienen –incluso los de mayores posibilidades económicas– es aún muy rudimentario. Las plumas de la cola se ven muy afiladitas, porque no tienen mucho espacio, la mayoría de estos gallos son como capotes, pesos grandes. Me gustó, me emocionó el hecho de ir primero a un coliseo y luego a una casa particular, a una fiesta de gente “de elite” (como usted y como yo, para no hacerle el feo a nadie) que además son los elegantes: hacen una comida, hay meseros, sirvientes, música típica de Perú, con tambores; en fin, es una experiencia muy diferente. Y entonces llegaron los señores al vallín y el gallo llegó tapado con una especie de cobijita como de bebé, bordada con el nombre del partido (“galpón”, les dicen allá); y ¡allá no pesan los gallos! Allá el peso es libre y eso le da un aspecto diferente a la jugada, como de mayor elegancia.
– De más categoría, aparentemente.
– Así es, y usan lo que en México era la “libre mexicana”, que allá le llaman “hoja de olivo”, porque es un poquito más ancha.
– Esa hoja es de acero.
– Los que pico, juegan del pez espada, unos como dientes, esa parte del pez es lo que habilitan como espuelas y las montan en una base de aluminio. Ellos le dicen espina de pescado, pero yo no creo que eso sea una espina de pescado, porque es el diente del pez sierra, pero es la parte que va afuera. Y hay mucha mayor cantidad de gente que juega este tipo de gallos, don Tito, además de que nos cuente alguna otra anécdota, dígame ¿cómo ve la gallística en este momento en el país?, ¿qué expectativas tiene?
– Veo que ahora juega mucha gente; antes no había tantos jugadores. Ahora se juntan entre tres o cuatro, aunque sean partidos pobres, y juegan. Antes sólo se hacía en palenques grandes. A la gente le gusta más criar ellos mismos a sus animales, sienten mayor placer; creo que ahora se juegan más peleas que nunca.
– ¿Usted considera que esto, con el tiempo, incrementará la calidad del gallo en México?
– Sí, el gallo es ahora mucho más fino que antes, pues se está criando mucho y todo el mundo sabe ahora de gallos y buscan una mejor selección; cualquier muchacho pobre con un gallito muy notable puede meterlo a la cría y ya no lo hace a ciegas, nomás porque sí; ya hay muchos que saben de esto y que siguen aprendiendo.
– También tiene que ver que hoy en día se cuenta con una variedad más amplia de medicamentos específicos para el gallo de combate, con mejores alimentos.
– Eso cuenta mucho. Ahora hay mejor alimentación para los gallos, mejores medicamentos, hay de todo. Ha habido un mejor desarrollo, notable. ¡Dimos un brinco bárbaro!
– ¿Qué cree que nos haga falta para dejar de depender del gallo americano?, ¿cree que podamos erradicar esa circunstancia?
– Creo que lo que tiene que hacer la gente es mucha selección, y los que más saben son los que pueden sacar un gallo más parecido al que se hace en Estados Unidos, el de primera. Necesitamos seleccionar mucho todos los machos y las hembras, porque ¿qué va a pasar aquí en México cuando ya no lleguen gallos americanos? Está muy mal el meter mucho gallo americano a la cría…
– Sobre todo, depender de ellos…
– Dependemos mucho de ellos, pero los quienes más tienen gallos americanos son los que menos saben, por eso los compran allá, y cuando no pueda seguir comprándolos, se quedará estancado; los “poquiteros” ésos que no saben mucho de gallos, en ese momento van a quebrar. En cambio, quien sí conoce y tiene sangres de cualquier color, de gallo fino, seguirá haciendo sus lotes, aunque sea más difícil ir seleccionando.
– Usted, sinceramente, ¿cree que se acabarán los gallos en Estados Unidos?
– No creo… ya se hubiera acabado desde cuándo, desde hace años. No creo que puedan con tantos mexicanos que hay allá y con tanta gente que trabaja en las galleras. El gallero es como el alcohólico, no pueden dejar al gallo…
– Así es. ¿habrá un par de anécdotas más, don Tito, algunos comentarios que quisiera compartir con nosotros?
– La gente que quiere dedicarse a criar gallos, debe irse muy despacio; debe ir comprando animales a algún criador que tenga cierta fama y sea serio para que les venda algo de lo bueno que tiene, aunque sea caro, pero vale más la pena comprar algo caro que valga y no estar perdiendo el tiempo comprando lo que no sirve. Yo creo que el que sabe de gallos, cualquier muchacho nuevo que le guste y tenga cabeza para esto, pensará: “yo tengo la manera y voy a dejar unas cincuenta gallinas a un proveedor equis”, y si a ese muchacho realmente le interesa, puede ser un buen criador. Por supuesto, también se necesita dinero, porque sin él no se hace nada. Pero todo se puede. Por ejemplo, yo no tenía nada, nunca pensé en criar gallos para vivir, pero el destino así lo puso.
– A veces no solamente es el destino, sino también la capacidad, la visión para hacer las cosas.
– Y la necesidad…
– Eso cuenta mucho. Hay gente a la que le ponen en la mano grandes fortunas…
– Y no es capaz de hacer nada.
– Y se las acaban y no hacen nada, y ahí se quedaron.
– Eso es muy cierto. Depende de cómo sea la persona.
– Es preciso tener la visión, el trabajo.
– Sobre todo el trabajo, más que nada. Puede tener mucha gente para trabajar, pero si es flojo, nunca hará nada. Cuenta mucho que la gente sea activa, ni siquiera necesita ser muy inteligente, sino gustarle lo que hace. Hay mucha gente inteligente, pero que nunca hace nada, porque son muy flojos; y las cosas no caen del cielo, sino que se logran con ganas y voluntad.
– ¿Qué es lo más valioso que le han dejado los gallos? Y no me refiero al dinero.
– A mí los gallos me gustan más que el dinero, siento mucho amor por ellos y el dinero está muy aparte. Puedo tener gallos muy buenos y no venderlos, sólo porque me gusta mirarlos; gozó más viéndolos que con el dinero. El dinero ya no me divierte, uno es como los perros viejos, ya no tenemos muchas necesidades, con estar bien comidito es suficiente. No tengo dinero, pero tampoco me falta nada, que es mejor. Estoy convencido de que el verdadero hombre rico es que está satisfecho con lo que tiene, el que goza con lo que tiene.
– Totalmente de acuerdo con usted, don Tito. Ha sido un verdadero placer compartir con usted y espero que muy pronto pueda regresar para que sigamos charlando; hay muchas cosas que podemos platicar, pues usted es una persona de mucha experiencia y una plática muy amena.
– Igualmente, Ingeniero, y muchas gracias por todo, espero que vuelva otra vez para seguir platicando.
Fuente:Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

Entrevista A Lonnie Harper, Criador De Gallos De Pelea, De Mule Train.

Entrevista A Lonnie Harper, Criador De Gallos De Pelea, De Mule Train.
– Lonnie, empezaremos por el principio. ¿Cuántos años tiene usted en los gallos?
– Ya tengo en esto 40 años.
– ¿Con qué línea de gallos inició?
– Con unos gallos a los que yo llamaba “Bites”, pero como el nombre no le gustó al criador que los había logrado, entonces los llamamos “Double FF”, que en realidad eran Hatch… quizá provenientes de una línea de Kelso, del Sr. Marley. Empecé con esos gallos y todavía los tengo.
– Además de ésos, ¿qué líneas tiene actualmente?
– Tengo cuatro familias de pollos: Albany, Sweater, Hatch y Grays. Precisamente, estos Hatch que tengo ahora están directamente relacionados con los primeros que tuve; de hecho, son los mismos.

– Tengo una duda, ¿porqué su partido se llama “Mule Train”?
– Es una larga historia que trataré de abreviar. Una vez, hace muchos años, fui a Arizona al rancho de un amigo, pues me habían invitado a participar en un derby. Y ese día gané todo, yo solo; mis gallos arrasaron. Entonces se me acercó Marley, un muy buen amigo que andaba por ahí también, me rodeó los hombros con un brazo y me dijo: “¡Lonnie, eres un como una estampida de mulas (mule train), ganaste todo!” Así que cuando fui a Sunset y me preguntaron bajo qué nombre quería jugar, entonces “recordando eso” les respondí que como “Mule Train”, pues así me llamaban. Así surgió ese nombre, gracias al Sr. Marley, que era un gran hombre.

– La primera vez que lo vi a usted jugar fue en Sunset, en 1992 o 1993…
– Sí, comencé a jugar en Sunset en 1978. Es una pena que hayamos vendido el palenque hace unos tres meses; yo mismo soy miembro de la Junta directiva, y fui el último en dar el consentimiento, porque en realidad no quería venderlo.

– Desde que lo vi jugar por primera vez, Mule Train ha cosechado muchos éxitos, incluyendo los últimos años en México, ¿a qué cree que se deba esto?
– Eso se debe, básicamente a que somos un equipo. Mi hijo Ernest está conmigo en esto, nos encargamos de la crianza y del entrenamiento, y también contamos con el apoyo de gente muy capaz, además de que también tenemos gallos muy buenos. Éste es nuestro hobby. Cuando yo llego del trabajo, me voy con mis gallos. Mi hijo también tiene su trabajo, es contador público, y tiene su propio negocio, pero ambos llegamos del trabajo y atendemos a los gallos.

– ¿Cuáles son las características que lo hacen elegir un gallo para semental?
– Debe tener buen porte, buen cuerpo, robusto; y, sobre todo, buena habilidad de juego.

– ¿Cómo conserva la sangre o las familias? ¿Practica la consanguinidad?
– Uso el linebreeding. Elijo algunos pollos, los cruzo y recojo las crías resultantes, dentro de la misma línea. Pero para que yo los escoja, deben tener capacidad de juego; es preciso que uno haga eso, que sepa realizar la selección, porque si sólo se cruza dentro de la misma línea, pero a ciegas, no saldrá nada bueno.

– En el caso de las gallinas, ¿qué ve en ellas para elegir una en lugar de otra?
– Buena postura… que se paren bien, que tengan buenos ojos (es decir, ni amarillos ni verdes, sino rojos), que estén saludables.

– ¿Cuál es la edad que le parece más apropiada para que comiencen a producir?
– La mejor edad es a los dos años, pero cuando comencé con las Hatch y las Gray, el gallo Hatch que utilicé tenía 9 años y lo seguí utilizando como semental durante cuatro años más. Empleé una de sus hijas, una polla de un año de edad, para cruzarla con él, y así conseguí el resto de mis pollos. Entonces, seguía usando ese gallo casi a los 14 años de edad.

– El alimento que usted le da a sus pollos, ¿es una mezcla propia o un alimento comercial?
– Es una mezcla que yo mismo preparo: pellet, avena, maíz, semilla de girasol, trigo.…

– ¿Cuál es el porcentaje de proteína que le parece más adecuado?
– Más o menos el 14 ó 15 por ciento, pero en verano, cuando están mudando de pluma, les aumento hasta 17 ó 18 por ciento.

– ¿Le gusta usar o alguna vez ha usado anabólicos?
– No. Traté de hacerlo una vez, pero no funcionó, no sé porqué. Todo lo que uso en mis gallos es natural; lo que importa es que sean ejemplares con habilidad de juego, buena salud y alimentación; excepto eso, no necesitan nada más.

– ¿Usted acostumbra vacunar a sus animales?
– Sí, por ejemplo, los vacunamos para prevenir la gripe, la viruela, el Newcastle…



– Cuando usted jugaba aquí, en Estados Unidos, ¿quién preparaba los gallos?
– Yo mismo lo hacía.

– Y, a grandes rasgos, ¿cuál es el método de cuida que empleaba?
– Siempre me gustó trabajarlos en los bancos, con voladas. Comenzaba quizás con unas 5 ó 10 voladas y llegaba a darles hasta 40. Esta etapa duraba como 10 días; eso sí, los alimentaba a diario y luego los dejaba descansar, para que recuperaran fuerzas.

– ¿Cuánto tiempo duraba el cuido?
– Un mes. Incluso, a veces, un poco más, unas cinco semanas.

– Ahora que está jugando en México, ¿participa en el punteo de los últimos tres días?
– Sí, yo mismo lo hago. Lo que hago siempre es volarlos primero, y luego, los últimos dos o tres días, les cambio un poco el alimento. El problema con la gente en México es que los últimos días quieren darles demasiado de comer, los sobre alimentan, y un gallo que se sienta pesado no va a ganar. Lo que se debe hacer es recortarles la comida. Un verdadero gallo de pelea, con habilidad de juego, aunque se le recorte la comida va a pelear bien, y va a ganar. Los mexicanos les dan demasiado alimento y, además, muchos alimentos mexicanos no son lo buenos que debieran. Lo primero que uno debe hacer es encontrar un buen alimento. Sin embargo, lo peor de todo es que, en México, aunque uno les diga cómo se deben hacer las cosas y los criadores aparenten que finalmente entendieron y que van a cambiar; cuando uno regresa, meses después, de nuevo están haciendo mal las cosas; de nuevo volvieron al viejo estilo…

– ¿No aprendemos?
– No. Ellos ven como lo hacemos, ven que ganamos gracias a eso, pero la mayoría de los mexicanos regresan a sus malos hábitos, no sé porqué.

– Eso significa, entonces, que el problema no es sólo la calidad del alimento, sino la manera como lo administramos los mexicanos… somos necios.
– Sí, mucho. A los mexicanos no les gustan los pellets y ésos son muy importantes para los gallos.
– ¿Cuántos animales cría usted por año?
– Como 300.
– Algunas personas me han llamado y me dicen que usted no quiere venderles gallos.
– Bueno, no es que no quiera venderles mis animales, es que esto es un hobby para mí. Si criara dos o tres mil gallos, entonces podría venderlos, pero no es mi negocio, sino un hobby. Lo que pasa es que crío pocos y no tengo animales para vender. El único tiempo que mi hijo y yo podemos dedicar a los gallos son las tardes y los fines de semana; si no tuviéramos nuestros empleos y contáramos con todo el día para criar, entonces podríamos tener miles de animales para vender. Lo único que vendo son tríos, esporádicamente.
– Es que debe usted recordar que cuando un hombre tiene éxito en los gallos, pues todos quieres tener de esos gallos.
– Y eso me enorgullece y se los agradezco. Estoy muy agradecido con los mexicanos, sobre todo, porque han sido muy buenos con mis gallos y conmigo. Quizá en algunos años pueda criar más, pero hasta que me haya retirado.
 ¿A qué se dedica usted, Mr. Harper?
– Soy contratista, construimos casas y departamentos. Como les decía, mi hijo Ernest es contador y tiene su propio negocio. También tengo una hija, y ella es enfermera practicante, que es casi lo mismo que doctor.

 ¿Y ella le ayuda también?
– Ahora no. Lo hacía cuando era pequeña, pero un gallo la atacó cuando tenía 14 años y desde entonces no ha vuelto a poner un pie en el área de los gallos.
 ¿Cuál es la mayor satisfacción no económica que los gallos le han generado?
– Conocer gente como usted. El mayor placer ha sido conocer a muchas personas buenas relacionadas con los gallos, como Marley, Jack Miller he conocido a tanta gente, a muchos que han sido mis amigos de toda la vida. Pero no el dinero… ése lo tendría si pudiera yo criar miles de gallos.
– ¿Cuál es la diferencia más notoria que usted encuentra en el ámbito gallístico de los últimos diez años con lo que era antes?
– Ahora la mayoría de las personas que están en esto son, en realidad, apostadores, no verdaderos galleros; ésa es la mayor diferencia. Antes, la gente que criaba gallos solía estar orgullosa de su trabajo, de sus pollos, que peleaban hasta la muerte; sin embargo, ahora les importa más ganar dinero. Estas nuevas generaciones están más interesadas en el dinero que en los gallos, y no se ponen a pensar que si criamos buenos gallos, el dinero llegará solo. Además, ahora hay más criadores buenos en Estados Unidos, gente como Johnnie Jumper, John Moore; buenos criadores con buenos gallos.
– ¿Cómo ve usted el futuro para los criadores en Estados Unidos?
– El futuro… bueno, es probable que en 10 años ya no haya futuro, al menos como yo lo veo…
– ¿Definitivamente?
– Creo que los jóvenes no van a continuar con esto, como lo hicimos nosotros. Tienen miedo. Incluso ahora, en general, el futuro en Estados Unidos es muy difícil. Hay muchos narcotraficantes, apostadores y cosas así; ya no se trata, como antes, sólo de los criadores que se preocupaban por sus pollos. Ahora, la nueva generación se interesa más por las apuestas, por el dinero, y no por la calidad de los gallos, por la crianza.
– ¿Qué le diría usted a una persona que se acercara a pedirle tres consejos para irse a criar gallos a México?
– Primero, le diría que consiguiera pollos de un buen criador, de un criador honesto. En segundo lugar, que contara con buenas instalaciones, con un buen lugar para criarlos, buen pasto y cosas así. Y, en tercero, que se preocupara por el alimento, por darles una buena alimentación.
– ¿Hay algún recuerdos divertido o trágico que quisiera compartir con nosotros?
– Hay una lección muy importante: no confiar en nadie. Eso lo aprendí desde muy joven, pues yo solía comprar muchos pollos, antes de comenzar a criarlos, y a veces ninguno de ellos era bueno… Hubo mucha gente que abusó de mi buena fe, pero sólo así se aprende a valorar la amistad verdadera.
– Si hubiera posibilidades de corregir, ¿qué cosas cambiaría usted para que los gallos se mantuvieran vigentes?
– Primero, los volvería una actividad legal en Estados Unidos…
– Y, ¿qué cree que haga falta para que esta actividad volviera a ser legal?
– El problema principal es que los ciudadanos estadounidenses tienen una percepción muy distinta de lo que en realidad son los gallos de pelea. Ellos ignoran cómo son las cosas en realidad; desconocen la verdad del trabajo que es criar un gallo desde que está en el huevo hasta que podemos llevarlo a combatir; no tienen idea. Creen que todos somos apostadores y traficantes de drogas, pero no se ponen a pensar que también hay mucha gente buena, honesta, que participa en esto.
– ¿Qué cree usted que tiene Springfield, que hay varios criadores de gallos en esta área?
– Puede ser el clima, la tierra, la altitud… simplemente, es un buen lugar para criar gallos. Creo que, si me mudara a México, no encontraría una altura como la que tenemos aquí, y si la encontrara, me llevaría a mis gallos y los criaría allá. Aunque sería difícil… aún no he hablado de esto con los criadores mexicanos, sobre todo porque no sé hablar español; supongo que si  hablara la lengua, podría averiguar muchas cosas sobre México.
– Con la experiencia que tiene usted después de haber participado en palenques y haber sido parte del Consejo del Sunset, ¿qué cosas cree que podría mejorarse en los eventos de Juriquilla, por ejemplo?
– El problema con los eventos en México es que duran mucho tiempo. Además, no tienen los anillos alternativos que tenemos nosotros, sino que todo se desarrolla en un solo espacio y no puede haber peleas simultáneas. No sé si eso le interese a los mexicanos o si quieran cambiarlo. Por otra parte, tanto la gente de Juriquilla como la que he encontrado en los demás palenques a los que he asistido en México son muy buenas personas, siempre me han tratado muy bien. Se trata de un país y una cultura diferente, ustedes no tienen tanta prisa como nosotros. Mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, tenemos a los apostadores y corredores que siempre tienen mucha prisa.
– ¿Le interesaría mudarse a México a criar gallos?
– Me gusta mucho México; si no tuviera aquí a mi familia, quizás ya estaría allá. Por supuesto, sé que es distinto en las grandes ciudades, donde también la gente vive con prisa; pero en las pequeñas ciudades, les gusta tomarse su tiempo y disfrutar de la vida. Hay un rancho cerca de Juriquilla a donde me gusta ir con mis gallos y ¡nunca tengo siquiera que responder el teléfono! Sólo estoy allí con mis animales, tranquilo, conviviendo y divirtiéndome con los mexicanos que están en el rancho. Para mí, es como ir de vacaciones.
– ¿Tiene usted buena relación con José Trujillo?
– Sí, tenemos una buena amistad desde hace como 10 años.
– Les ha ido muy bien en Juriquilla, son ganadores…
– Gracias, sí. Somos buenos amigos, nosotros dos y el Dr. Rubén Ariguznaga, y también Scott Bairds, además de otros que también son nuestros amigos. Nos gusta ganar, pero lo principal es que nos llevamos muy bien y nos apreciamos mucho. Así que no nos ponemos a pensar si somos los mejores o si ganamos, sino que sólo tratamos de divertirnos y pasarla bien. Son hombres sensacionales.
– Ya que menciona usted a Scott, creo que él es parte importante del equipo.
– Así es, es una parte muy importante de nuestro equipo.
– ¿Él va a México sólo los últimos días o prepara con tiempo a los gallos?
– La tarea fundamental de Scott es entrenar a los gallos. Él y yo hemos trabajado juntos por 15 ó 20 años y él se encarga de preparar a los animales; de hecho, cada vez que íbamos a jugar a Sunset, él los preparaba. Scott Bairds es un estupendo preparador, uno de los mejores. Cuando estábamos en Sunset, él jugaba para el partido “Simmy”… y casi olvido mencionar a Gene Brown, que también es parte importante y buen amigo nuestro: Gene, Scott, el doctor, José y yo.